Fanzine del CAAD

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Colección de Fanzines del CAAD
Anuncio de la creación del CAAD en MicroHobby nº181

Para otros usos del término ver: CAAD (desambiguación)

El Fanzine del CAAD (también llamado simplemente CAAD) fue un fanzine español editado por el Club de Aventuras AD y dirigido por Juan José Muñoz Falcó. El fanzine era confeccionado en Valencia y se distribuía por correo a toda España. Dedicado fundamentalmente a las aventuras conversacionales se publicó entre febrero de 1988 y diciembre de 2000.

En total aparecieron cuarenta y ocho números en edición de papel y siete en edición sólo PDF.

Contenido

Contenidos

Artículo principal: Índice del Fanzine del CAAD

El fanzine del CAAD contenía artículos sobre aventuras y también sobre otros temas cercanos: aventuras gráficas, libro-juegos, juegos por correo, juegos de rol y Juegos estratégicos principalmente. Contaba con un consultorio y con una bolsa de aventuras desde la cual se distribuían aventuras homegrown, principalmente hechas con PAWS. Entre las secciones más habituales cabe destacar:

  • Editorial.
  • El Mundo del Rol.
  • Libro-Juego.
  • Juegos por Correo.
  • Técnicas de Programación.
  • Opinión de los lectores.
  • Mapas.
  • Comentarios de Aventuras.
  • Soluciones Serializadas.
  • Preguntas y Respuestas.
  • La aventura en Inglaterra.
  • Bolsa de Aventuras.
  • Anuncios.
  • Feedback.
  • Pasatiempos.

Historia del Fanzine del CAAD

Génesis del fanzine y colaboración con AD

Portada del nº0 del Fanzine CAAD
Anuncio de Juanjo Muñoz en MicroHobby

Artículo principal: CAAD

El Fanzine del CAAD nació a raíz de un anuncio publicado por Juan José Muñoz Falcó en la revista Microhobby en el que buscaba aficionados a las aventuras conversacionales para ponerse en contacto entre ellos, y crear un Club si había la suficiente gente. Empezaron a llegar cartas y el Club inició su actividad.

Andrés Samudio, director de Aventuras AD también leyó el anuncio y se puso en contacto con el mencionado Juanjo Muñoz. Tras unas conversaciones, se decidió que el Club seria patrocinado por Aventuras AD, lo cual obligó a un cambio de nombre del Club, ya que un requisito era que AD apareciera en el titulo. El nombre original era Club de Aventureros Españoles (CAE), y al añadir AD resultaba CAE-AD (lo cual parecía una mala premonición), por lo que se decidió que el nombre definitivo sería CAAD (Club de Aventuras AD). Juan José Muñoz Falcó quedó al cargo del Club como director.

El patrocinio de Aventuras AD consistió, en una ayuda económica de 14.000 pesetas. para fotocopias, después de la cual el CAAD no volvió a recibir más ayudas económicas y los gastos corrieron a cuenta de las suscripciones de los socios.

Aunque se mantuvo el nombre de Club de Aventuras AD, de hecho el club dejó de estar vinculado a la compañía. No obstante sí que se mantuvo un contacto entre Aventuras AD y el CAAD, por ejemplo mediante la inclusión se fichas de inscripción al club en algunas aventuras de AD, la participación ocasional de Andrés Samudio en el fanzine así como las menciones del Club en la sección escrita por Samudio en MicroHobby El Mundo de la Aventura.

El número de socios inicial era de 160 miembros, según noticia de Andrés Samudio en MicroHobby nº181.

Primeras suscripciones (Números 0-29. Entre 1988 y 1993)

Carnet original de socio del CAAD, en plancha de aluminio anodizado
Segundo modelo de carnet de socio del CAAD, realizado en plástico.

La suscripción al Club se fijó en 1.000 pesetas semestrales, lo que daba derecho a recibir la tarjeta de socio, tres números del fanzine (más los números especiales) y a participar de la Bolsa del CAAD con aventuras exclusivas para los socios.

El primer número del fanzine (nº 0) lo escribió integramente Juanjo Muñoz. A partir del siguiente se comenzaron a recibir colaboraciones de los socios, que eran los verdaderos autores del fanzine. El contacto entre los socios y el director era fundamentalmente epistolar.

En las primeras dos suscripciones (números 0-5) el fanzine se realizaba en fotocopias. A partir del nº 7 se comenzó a hacer el fanzine en imprenta, lo cual mejoró considerablemente la presentación pero provocó un aumento de predio (1.500 pesetas por suscripción a partir del nº 12) y en ocasiones retrasos en la periodicidad.

En cada suscripción a partir de la tercera se ofreció un número extra dedicado en exclusiva a soluciones de aventuras.

Competencia con otros fanzines

Portada de A Través del Espejo nº2
Portada del nº1 de Utopía, un proyecto editorial conjunto de el CAAD y El Aventurero

Ver artículos: A Través del Espejo, CPAC, El Aventurero, Z for Zero y Utopía

Inspirados en el modelo del fanzine del CAAD, aparecieron varios fanzines más de temática aventurera. Todos ellos imitaron, más o menos, al CAAD en el formato (folio A4 dividido por la mitad) y en la creación de "bolsas" de aventuras para sus lectores.

Tal fue el caso de A Través del Espejo, editado en Zaragoza y que contó con un nivel de calidad alto en contenidos, presentación y aventuras ofrecidas, que supusieron una seria competencia y un acicate para el propio CAAD. Las relaciones fueron cordiales, dado que tras su desaparición, Jorge Fuertes, su editor, pasó a ser el subdirector del CAAD.

Un competidor menos fuerte fue el CPAC, realizado por jovencísimos aficionados madrileños, y de calidad muy inferior al propio CAAD.

El fanzine madrileño El Aventurero se diferenciaba de los demás tanto en sus contenidos (mucho más diversos) como en su distribución, fundamentalmente a través de tiendas especializadas. Además no contaba con bolsa de aventuras propias, aunque sí servía como soporte publicitario para la compañía 3PSOFT, cuyos miembros eran los mismos redactores del fanzine. Las relaciones entre El Aventurero y el CAAD (del que el director de El Aventurero era socio y colaborador, así como varios de sus redactores), fueron buenas, e incluso llegaron a embarcarse en un proyecto común: la revista Utopía, que sólo tuvo dos números.

Posteriormente Z for Zero, fanzine de la compañía ubicada en Galicia Year Zero Soft, protagonizó una polémica bastante dura con el director del CAAD, con frecuentes descalificaciones por parte del fanzine gallego y el silencio del CAAD sobre las aventuras y actividades de Year Zero Soft, debido al veto en ese sentido impuesto desde el mismo Z for Zero.

En general el director del CAAD defendía la unidad de los clubs y consideraba que la dispersión en distintos clubes perjudicaba al conjunto de la afición. En varias ocasiones se publicaron artículos en el propio fanzine del CAAD con opiniones de los socios al respecto. Lo cierto es que salvo el fanzine Z for Zero, todos los demás fueron desapareciendo tras uno o dos años.

La competencia tuvo, por tanto, sus luces y sus sombras: por un lado amplió el número de aficionados y aportó ideas provenientes de los otros fanzines que el propio CAAD incorporó (mejor maquetación, distribución en tiendas). Como aspecto negativo hay que señalar los ataques de Fran Morell (director de Z for Zero), que enturbiaron durante años el mundillo, agotaron enormemente a Juanjo Muñoz y privaron a los aficionados del CAAD del conocimiento de algunas de las mejores aventuras amateur que se estaban realizando en aquel entonces.

Crisis del Fanzine en papel (Números 30-35. Entre 1994 y 2000)

En 1993, tras la quiebra de Aventuras AD, el declive de los ordenadores de 8 bits y el boom de las aventuras gráficas, el panorama de la aventura conversacional en España parecía desolador.

A pesar de la aparición de varios parsers para PC (CAECHO?, Sintac), la producción de aventuras amateur para este sistema no era significativa, y el entusiasmo de la afición se había tornado en preocupación, cuando no desinterés y desengaño.

La crisis afectó enormemente al fanzine del CAAD, el número de socios descendió drásticamente (aunque nunca se llegaron a precisar datos para no desmoralizar), así como las colaboraciones. La periodicidad del fanzine (bimestral), comenzó a espaciarse cada vez más, y el propio Juanjo Muñoz, agotado por los ataques de Z for Zero y el fracaso de AD, parecía a punto de tirar la toalla. Entre el nº 29 (septiembre de 1994) y el nº33 (febrero 1998) pasaron tres años y cuatro meses (¡cuarenta meses para cuatro números, casi un número por año!) Es lo que Javier San José llamó en el editorial del CAAD nº35 "La edad oscura".

Juanjo Muñoz fue alejándose del mundillo, conservando su cargo de director a título honorífico. De hecho en esta época el CAAD comenzó a abandonar su modelo de organización jerarquizada y a adoptar un nuevo modelo colaborativo.

Poco a poco el principal punto de contacto de los aventureros dejó de ser el fanzine y pasaron a ser las listas de correo de internet y la web elaborada por José Luis Cebrián y Carlos Sánchez.

En varias ocasiones se planteó la posibilidad de abandonar el fanzine en papel (comenzaban a aparecer nuevos fanzines en formato exclusivamente electrónico u on-line como Spanish Quest). A finales de 1999 el fanzine comienza a publicarse en formato PDF (nº33). El nº34 ya no llegará a aparecer en papel, y el nº35 (abril de 2000) fue el último de la primera época del fanzine.

Formato PDF para web

Portada último fanzine del CAAD (nº48, editado en PDF para web)

En junio de 2000 se inicia una nueva etapa con un formato PDF pensado directametne para leer on-line bajo la dirección de Javier San José que duró siete números, hasta diciembre de 2000, cuando el Fanzine del CAAD desapareció definitivamente. Su puesto como fanzine principal del mundo aventurero ya lo había empezado a tomar el recién nacido SPAC. La numeración fue continuada en el nº 42, en vez de en el nº36 pues se contaron los números Extra publicados a lo largo de la historia del Fanzine como esos números desaparecidos, para seguir contando con el total de fanzines publicados.

Organización de competiciones

En 1993 el fanzine convocó los Premios CAAD a la Aventura (dos convocatorias), en los que se animaba a los socios a votar a las mejores aventuras de la Bolsa del CAAD y otras. Al coincidir con los últimos años del fanzine estos premios sufrieron demoras de años en la aparición de resultados (la Segunda edición, convocada en 1994 no publicó los resultados hasta 1998).

También convocaron, para animar el moribundo panorama creativo los Concursos Nacionales de Aventuras, con importantes premios en metálico, aunque estos no lograron sus objetivos y la calidad y el número de aventuras presentadas fue muy inferior al esperado: cinco aventuras en la primera convocatoria y nueve en la segunda.

Véase también

Enlaces externos

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