Alien (solución)

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Ficha

AVISO: Este artículo muestra los pasos completos necesarios para solucionar una aventura.
Si estás interesado en obtener información de esta aventura pero no deseas conocer detalles de la trama, puedes acceder al artículo principal desde este enlace.
Si tienes problemas con la solución comprueba que la versión del juego sea la misma que la que se especifica en este artículo.


Solución

La nave Alpha se posó sobre el punto de encuentro establecido, junto a los edificios principales de la colonia minera, en el planeta 2003 UB313 sin ningún imprevisto.

Pero algo no iba bien en el exterior de la nave. Todo estaba en silencio, demasiado silencio. La vista del exterior a través de los ventanales de la nave era desoladora. Madre, la computadora de nuestra nave, tras realizar las oportunas mediciones nos informó que la atmósfera del planeta era irrespirable, por lo que el mayor Jason y yo tuvimos que ponernos nuestros trajes atmosféricos para poder salir al exterior.

Supuse que iba a necesitar herramientas, así que fui a la popa de la nave y cogí del armario un destornillador, una palanca y una linterna. Volví a la proa, Madre abrió la compuerta de la nave y salimos al exterior.

Lo primero que debía hacer es comprobar qué le podía pasar a la maquinaria de purificación ambiental, que se encontraba al norte de donde había aterrizado la nave y hacía que el aire del planeta fuera respirable.

La puerta de acceso al procesador ambiental estaba cerrada y el panel de control que la abría estaba sin energía. Afortunadamente, dentro de la linterna había una batería, por lo que hice las conexiones oportunas y el panel volvió a funcionar. Le dí a Madre la nueva semilla que el generador de números aleatorios había generado y Madre me dio el código de acceso, que tecleé en el panel para abrir la puerta. El interior estaba totalmente a oscuras y la linterna no funcionaba al haberse consumido toda la energía de la batería al conectarla al panel de control. Así que volví al interior de la nave y recargué la batería en el cargador que había al lado de los paneles de mando. Con la linterna ya podía entrar a la sala de control del procesador ambiental.

Pero al entrar, una horrible criatura de más de 4 metros de altura y aspecto terrorífico nos atacó. Yo me quedé quieto, petrificado por el miedo y el horror, pero el mayor Jason comenzó a disparar al grotesco ser. La criatura, con un rápido movimiento, se abalanzó sobre el mayor y, de un solo movimiento, lo atrapó por el cuello, tras lo cual salió corriendo al exterior del procesador atmosférico. Recuperé el aliento cuando me dí cuenta de que estaba sólo...

Examiné la unidad central para buscar la caja de conexiones de la misma. Oí un grito de auxilio por el intercomunicador... ¡¡era Jason!! ¡¡Estaba vivo!! Con la ayuda del destornillador, abrí la caja de conexiones y comprobé que había un circuito dañado y que necesitaba reparación. Recordé que al sur de donde había aterrizado la nave me pareció ver los restos de un robot obrero. Quizás me sirviese para reparar el circuito, así que fui hasta allí y, como pesaba mucho, tuve que empujarlo hasta el procesador atmosférico. El robot tenía el brazo soldador intacto, así que pudo soldar el circuito y poner en marcha la maquinaria.

Seguía oyendo la respiración de Jason por el intercomunicador, así que era el momento de ir a por él.

Recogí el rifle que Jason había perdido al ser atacado por la criatura y seguí el rastro del ácido verde que habían dejado las heridas causadas por Jason a la criatura.

La sangre de la criatura me llevó hasta el interior del complejo minero. Estaba en la parte norte del interior de la colonia, en el nivel 0, y el rastro me llevó hasta la parte sur. El detector de movimiento que el rifle llevaba incorporado se puso a funcionar. Había algo que se movía a 20 metros por debajo de mi. Sin embargo, debía usar el montacargas para bajar hasta el nivel -2, ya que el rastro seguía ese camino.

En el nivel -2 continué siguiendo el rastro de ácido verde y llegué a las salas de ventilación. ¡¡Lo que había allí era horrible!! Una especie de araña nauseabunda yacía muerta en el suelo, junto a lo que parecía un enorme huevo, abierto por la parte superior, semitransparente y recubierto por una sustancia viscosa que inundaba toda la sala. Supuse que estaba en el nido de la criatura. Al examinar un hueco en el techo vi que el mayor Jason estaba en el interior de una especie de capullo mucoso y gelatinoso. Tenía que sacar a Jason de allí, pero necesitaba algo con lo que poder cortar las paredes de la vaina. En el nivel -1 del complejo me había dejado algunas salas por mirar mientras seguía el rastro del ácido verde, así que volví al montacargas y subí hasta dicho nivel.

Una vez en el balcón sur del nivel -1, vi que había una puerta con cierre de seguridad que necesitaba una tarjeta de acceso para abrirse. Como no tenía la tarjeta me dirigí al este y luego a un laboratorio que había hacia el sur. El suelo del laboratorio estaba lleno de sangre y las mesas llenas de tarros con embriones de seres irreconocibles. Había una jaula de contención vacía, con la puerta disuelta o corroída. Lo que hubiera dentro, se había escapado. En una de las estanterías encontré un bisturí láser. Lo cogí por si me servía para cortar la vaina que contenía a Jason. Me di cuenta de que en el techo había una cámara de seguridad, de la que salía un cable negro. Si seguía el cable negro seguro que me llevaría a la sala de seguridad y podría ver las grabaciones de lo que había ocurrido.

Pero antes de seguir el cable, tenía que encontrar la enfermería, por si Jason estuviese herido y necesitara algún cuidado. Salí del laboratorio y fui al norte, hasta el balcón este del nivel -1. Una vez allí, al este estaba la enfermería.

La enfermería también estaba llena de sangre. Busqué en los cajones de los armarios y encontré una jeringuilla con adrenalina. La cogí por si tenía que reanimar a Jason. Volví al laboratorio y seguí al cable negro que se extendía por el techo.

Como suponía, el cable me llevó hasta la sala de seguridad. Pulsé el botón de “Reproducir” de la consola de control y, horrorizado, vi como la criatura se escapaba de la jaula de contención y provocaba una carnicería con todos los científicos del laboratorio. Había otra grabación más, así que volví a pulsar el botón. Esta vez se veía una oficina con gente trabajando. El que parecía el jefe se levanta y ordena a los demás que salgan. Cuando se queda solo, abre una caja de seguridad que hay tras los muchos cuadros de una de las paredes y mete en ella algo que saca de su bolsillo, cerrando la caja y colocando el cuadro en su lugar original. Afortunadamente, la cámara de seguridad ha grabado claramente el número de la combinación de la caja y tu lo has podido ver por el monitor. En esa caja podría estar la forma de salir con vida de allí...

De la consola de control salían un cable negro y otro blanco que desaparecían por una hendidura en la pared. Si el negro era el que venía desde el laboratorio, seguramente el blanco era el que llevaba hasta la cámara de seguridad de la oficina. Lo seguí y me llevó hasta la oficina, en el nivel 0. Abrí la caja fuerte tecleando el código que había visto en la grabación y cogí un holocubo y una tarjeta de seguridad.

Había visto un aula en ese mismo nivel, justo al este del balcón norte, así que me dirigí allí. En el aula había un proyector, en el que podría introducir el holocubo y ver qué contenía. Era un holocubo de seguridad y contenía las instrucciones para activar el protocolo de emergencia, que destruiría por completo la colonia y cualquier ser que hubiese en un radio de 8 kilómetros. La zona de emergencia estaba en el nivel -1. Seguramente era la puerta que necesitaba la tarjeta para abrirse. Para activar la secuencia de autodestrucción había que apretar dos botones simultáneamente, así que necesitaba rescatar primero a Jason para que me ayudase, ahora que ya sabía como salir de aquel infierno.

Volví al nivel -2, corté la vaina con el bisturí y saqué a Jason. Afortunadamente, seguía con vida, aunque algo mareado. Nos dirigimos rápidamente hacia la zona de emergencia.

Metí la tarjeta en la ranura y entramos en la zona de emergencia. De repente, Jasón cayó al suelo inconsciente. Aunque tenía pulso, no recobraba el conocimiento por mucho que lo zarandease. Recordé que llevaba adrenalina que había cogido de la enfermería, así que le clavé la jeringa justo en el corazón. El mayor abrió los ojos al instante y, tras un grito desgarrador, se agarró el pecho y tosió. ¡¡Había funcionado!! Había dos salas. La del este contenía un botón rojo y la del oeste uno azul. El plan de emergencia del holocubo indicaba que había que apretar primero el rojo y luego el azul, en ese orden, pero casi simultáneamente. El mayor se quedó con el botón rojo y yo fui al azul. Recordé que el holocubo decía que había que cerrar la puerta para sellar la zona, así que lo hice. Volví a mi sala y ordené al mayor que pulsase el botón. Inmediatamente, pulsé yo el mío, y activamos el protocolo de autodestrucción. Por la megafonía se indicaba que teníamos 10 minutos para escapar.

Salimos de allí y bajamos al nivel -2, donde al oeste estaba el ascensor que se indicaba en el holocubo. Entramos en el ascensor y comenzamos a subir...

Pero la criatura se había enganchado al suelo del ascensor y no dejaba que subiese. Abrimos las puertas y golpeamos las zarpas del monstruo hasta que cayó y se perdió en la oscuridad. Ahora si que pudimos subir y salir al ascensor. Nos dimos prisa para volver a la nave y salir de allí antes de que la cuenta atrás terminase. Desde el aire pudimos oir la explosión que destruyó el complejo y a su terrible inquilino.

Por fin estábamos a salvo... ¿o no?

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